No es el primer derbi en el Wanda Metropolitano

El derbi madrileño que ya se jugó en La Peineta.

En 1994 los niños del Atlético y del Real Madrid se portaron realmente bien. Así que, Papa Noel les trajo como regalo en esas Navidades todo un derbi en La Peineta. Sí, en la vieja Peineta, ahora rebautizada como Wanda Metropolitano. Porque el del sábado no será el primer derbi que se juegue en ese estadio. Aunque haya quien no lo sepa o ni siquiera hubiera nacido por aquel entonces, en el nuevo estadio del Atlético ya se jugó un Atlético-Real Madrid hace más de 23 años. Y se lo llevaron lo blancos.

La excusa no fue otra que la creación del Torneo de Navidad de la Comunidad de Madrid de fútbol, imitando así al que ya existía de baloncesto. Se fijó así un partido amistoso que enfrentó a los dos equipos madrileños en el llamado Estadio de la Comunidad en un día de frío reservado solo para valientes.

Tanto que las gradas apenas se llenaron con 1.500 aficionados para este amistoso, que además se veía podía ver por televisión. Ante esos espectadores los blancos terminaron por ganar el partido con una victoria por 1-2, con Dubovsky como estrella del partido tras firmar el doblete para los blancos. Rocha fue el encargado de dejar su firma en forma de gol en aquel duelo.

Las comparaciones son odiosas y ni que decir tiene que aquel amistoso no tendrá nada que ver con el choque liguero de este sábado, al que los del Metropolitano y los de La Castellana llegan igualados a puntos y con necesidad de victoria después del parón por selecciones. Aquel 23 de diciembre fue un derbi dedicado a los menos habituales, no cómo sucederá en el Wanda este fin de semana. Por eso el duelo se tornó en la excusa perfecta para que los madrileños fieles a uno y otro equipo conociesen a las nuevas estrellas que se estaban formando en las filas del Atlético y en las del Madrid. Como un jovencísimo Guti ya aparecía dejando muestras de su calidad. Lo mismo que Rivera, que no era más que un niño de 16 años. O el veinteañero Sandro. De los rojiblancos por ahí asomaba De La Sagra, prometedor canterano de 18 años. O Ruano estrenando la veintena y Kiko, con apenas 22. Otros, como Abel, eran los “veteranos” que se encargaban de guardar las espaldas a esos jóvenes que iban apareciendo. Sin olvidar a Quique Sánchez Flores por parte de los blancos.

Con un árbitro madrileño

En los banquillos, otros dos entrenadores reconocidos dirigían a los equipos. Como ahora lo harán Simeone y Zidane, así lo hicieron D’Alessandro y Valdano aquella víspera de Nochebuena. Mención aparte al trencilla de aquel duelo. José María García Aranda, también madrileño, fue el encargado de impartir justicia. Cargo que el sábado tendrá que ofrecer Fernández Borbalán con más presión que la que tuvo en 1994 García Aranda en un duelo que siendo amistoso ahora tiene su historia.

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