La afición que se olvidó de animar

El Bernabéu cuando quiere es despiadado con los suyos

Ese autogol es lo que le faltaba. Danilo está sentenciado. Sentenciado por su propia afición. Triste pero cierto.

Por Carlos Capio (Diario Marca)

El Real Madrid cayó eliminado de la Copa anoche ante el Celta por ese desafortunado gol de Danilo pero también por su mal partido de la ida y por las siete bajas de Vigo: Marcelo, Carvajal, Pepe, Varane, Modric, James y Bale. De haberse disputado en el Bernabéu, ese encuentro tampoco lo hubiera jugado Danilo. Ahora mismo sale tan agarrotado ante su público que Zidane, con buen criterio, lo protege. Por eso no le sacó ante el Málaga pese a la baja de Carvajal y la lesión de Marcelo. Danilo está viviendo un infierno. 

   El lateral brasileño representa la cara más visible de un problema que preocupa en el club blanco: el público se ha vuelto insaciable y al primer contratiempo la toma con el equipo. Con algunos se ceba. Da igual que el Real Madrid haya ganado dos de las tres últimas Champions, que haya conquistado tres títulos internacionales en los últimos meses, que acabe de establecer la mejor racha de imbatibilidad del fútbol español en 40 partidos o que sea el líder y actual campeón de invierno. Todo le parece poco a un sector del Bernabéu. 

   Son aficionados que, en una actitud tan infantil como caprichosa, se niegan a aceptar la derrota como una posibilidad real o el error como un elemento más de lo que al fin y al cabo es el fútbol, un juego. Algunos lo justifican con un argumento peregrino: “Es que aquí siempre se ha pitado a todos. Desde Di Stefano a Zidane”. Por eso ellos pitan a Cristiano en el minuto 3 si falla un control. Qué más da sus 383 goles en 371 partidos. Que espabile. En realidad no están a la altura del equipo, del club y de su historia.

PIDEN MÁS CARIÑO

Al acabar el partido ante el Málaga, el entrenador y el capitán salieron a reclamar más apoyo de su público, que había silbado al equipo, al líder. Sergio Ramos fue tajante: “En los momentos difíciles necesitamos cariño, no más hostias ni más palos. Pero sabemos cómo es la afición, la respetamos y la queremos así”. Qué remedio. Aunque una cosa es que él deba aguantarse y sea diplomático y otra muy distinta que ese sobado eslogan de que el cliente siempre tiene la razón sea verdad.

   Porque a los ‘madridistas’ que el sábado silbaron en el Bernabéu a Danilo cuando anunciaron su nombre en las alineaciones habrá que explicarles que no tienen razón. Que Danilo, con sus aciertos, sus errores, sus nervios y sus autogoles es de los suyos. Que meterle más presión de esa manera tan injusta, tan cruel sólo contribuye a que cada día juegue más cohibido, y eso perjudica al equipo. Lo comprobaron anoche y van a comprobarlo mientras Carvajal siga de baja.

   Cuando el Madrid incorporó a Danilo y a Casemiro del Oporto en el verano de 2015, en el club portugués tenían claro que quien reunía las condiciones para triunfar en el Bernabéu era el lateral y no Casemiro, que regresaba tras una cesión. Sin embargo, ha sido el mediocentro el que se ha impuesto a la exigencia del impaciente Bernabéu. Danilo no es tan bueno como Carvajal ni tan malo como parece de un tiempo a esta parte. Pero juega abrumado, superado, esperando el indulto de sus implacables jueces. 

   Esa exigencia mal entendida está degenerando en una suerte de miedo escénico a la inversa que ya se ha tragado a más de un buen futbolista en el Bernabéu por no tener la fortaleza de espíritu necesaria para aguantar semejante presión. Illarramendi es el último de una larga lista. Algunos se crecen ante esa adversidad, pero a muchos les sepulta.

MICHEL SE FUE  

Otros como Míchel se hartan y se van del campo. El 11 de junio de 1989, el día que el Madrid ganaba la Liga por cuarta temporada consecutiva ante el Español, en el minuto 44 perdió un balón, se cansó de los silbidos y se fue directo al vestuario. “Que os aguante otro”, pensó el 8 mientras hacía un aspaviento. Se fue del campo y no se fue del Madrid porque no le dejaron.

  El Real Madrid afronta el tramo decisivo de la temporada en un momento de dudas y asolado por las lesiones. Sus aficionados deberían recapacitar y decidir si se alinean junto a su equipo y le animan, algo que parecen haber olvidado, o a la primera adversidad se colocan enfrente, como un rival más al que superar.

Tomado de: Marca.com

Acerca de Administrador

Fanático del equipo merengue, los blancos, los vikingos, el Real Madrid. De oficio ingeniero informático, en el tiempo libre me gusta la pintura y el dibujo, el diseño web y practicar deporte, preferiblemente el beisbol y por supuesto el fútbol.

One Reply to “La afición que se olvidó de animar”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*