El triunfo de un hombre de paz, Zidane

Zidane con el trofeo de la Undécima Champions

La tranquilidad vuelve a triunfar en el Real Madrid. La Undécima vuelve a coronar a un hombre calmado, relajado, incluso tímido como es Zidane en una historia que se repite en el club blanco en los últimos éxitos europeos.

Un mismo perfil de entrenador en lo que a humanidad se refiere, sin entrar en las diferencias de pizarra. Un vestuario en comunión con su técnico y agradecido a él, sin tensión permanente, sin rupturas, sin malas caras ni mensajes histriónicos. Una ‘mano blanda’ que empezó como mensaje despectivo y que levanta títulos.

El triunfo de Zidane es la victoria de la serenidad, de un hombre que lo ha sido todo en el fútbol y que no utiliza las ruedas de prensa para darse importancia. Se las toma de buen humor a pesar de su timidez, se le ve sonreír, responder de forma distendida…

En definitiva, reina el buen ambiente en su vestuario y ese respeto que sienten sus jugadores hacia él, unido a la comunión con su técnico, han llevado al Madrid a lo más alto en una temporada que pintaba negra y que ha terminado con gloria.

La ecuación entrenador tranquilo igual a Copa de Europa ha dado frutos más veces en la historia del club blanco. No hay que echar mucho la vista atrás para recordar a Ancelotti, mentor de Zidane, el hombre de la Décima, el pacificador que llegó a un vestuario en llamas y en su primer año logró el gran objetivo de la década.

Y un poquito más atrás en el calendario aparece el paradigma de entrenador tranquilo, de ‘perfil bajo’ y triunfador en el banquillo del Real Madrid, Vicente del Bosque, ganador de la Octava y la Novena con un estilo personal, sin estridencias, sin ser protagonista pero con éxito en Europa.

Heynckes, el hombre que devolvió a los blancos a lo más alto de continente 32 años después ganando la Séptima, también responde al mismo molde de técnico, como demostró también en el Bayern. Incluso Miguel Muñoz, el gran mito del banquillo madridista, al que suele citar Del Bosque como uno de sus referentes, podría amoldarse a ese tipo de técnico.

Esto no asegura que cualquier entrenador con ese perfil vaya a ganar una Champions, pero sí demuestra que el vestuario blanco rinde más con un técnico que aplique el laissez-faire que un ‘sargento’ o un técnico con un discurso más contundente como pudieron ser Capello o Mourinho, un hombre que devolvió al Madrid a la pelea por la Copa de Europa, pero al que le faltó dar el último paso.

Zidane vuelve a hacer bueno el discurso reposado. El triunfo de un hombre de paz, de un entrenador que se dedica al fútbol y a sus futbolistas sin ser protagonista.

Tomado de: Marca.com

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Fanático del equipo merengue, los blancos, los vikingos, el Real Madrid. De oficio ingeniero informático, en el tiempo libre me gusta la pintura y el dibujo, el diseño web y practicar deporte, preferiblemente el beisbol y por supuesto el fútbol.

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